"Jane Eyre" se está convirtiendo en una historia muy especial para mí, me está enamorando con cada palabra escrita sobre el papel.
Si hay algo que caracteriza a la obra es la complejidad del personaje principal así como las relaciones que forjan su personalidad. Por ello, me apetece bastante detenerme en las diferentes etapas de la vida de Jane Eyre y comentarlas lo mejor que pueda, especialmente en lo que se refiere a cómo me han hecho sentir. A lo largo de esta entrada me centraré en la infancia de la protagonista principalmente, aun así hablaré también del contexto histórico así como de la autora, elementos importantes en la obra.
![]() |
"Nunca ha habido un enemigo mejor. ¡Es injusto! ¡Es injusto!..."
Jane Eyre se puede dividir en cinco partes bien diferenciadas, correspondiendo su infancia a las dos primeras, por lo que nos centraremos en ellas. A continuación dejo un cuadro que explica bastante bien esta división.
Antes de introducirme de lleno con la infancia de la protagonista, cabe destacar el estilo de la autora. La obra está escrita en primera persona, algo de lo más novedoso en el mundo literario de la época. Asimismo, parece que es una obra epistolar debido a la curiosa forma que tiene la autora de dirigirse al lector, algo que consigue que al leer, uno se involucre y acerque más a la protagonista. Todo ello conlleva a que el lector sienta una empatía plena hacia la pequeña Jane y se conmueva y sufra ante las situaciones que le toca vivir. Esto se refuerza más con la prosa tan triste y melancólica que tiene Charlote Brontë.
La obra se inicia con Jane Eyre en Gasteshead Hall, donde pasa una parte de su infancia. A pesar de su niñez, su vida no está exenta de acción ni situaciones que suponen un trauma para la pequeña. Jane sufre diariamente el acoso y maltrato de su primo John Reed, apoyado incluso por su tía, quien siempre la ha odiado. A pesar de que la señora Reed le prometió a su difunto marido que cuidaría a la niña como hija propia, desde luego que esto no sucede y la mujer disfruta del sufrimiento de la muchacha. La autora tiene una manera muy expresiva y descriptiva de narrar los hechos, algo que provoca que se te forme un nudo en el estómago ante las injusticias que vive Jane; más de una vez he necesitado dejar el libro a un lado porque no cabía en mí tanto enfado ante la situación. Continuamente, Jane se pregunta el motivo por el que la tratan así, algo que me ha sobrecogido continuamente el corazón. Sin duda, el momento más angustioso y en el que mejor se deja ver la crueldad de la señora Reed, es cuando encierra a Jane en el cuarto rojo, lugar donde unos años atrás había fallecido el señor Reed. Es de lo más curioso cómo la autora explica que la niña parece ver fantasmas, siendo estos un elemento bastante característico del Romanticismo. Realmente, es una escena de lo más siniestra.
"La pequeña figurita que me observaba, pálida y con el miedo dibujado en los ojos, agitando la oscuridad con sus brazos, daba la impresión de ser uno de esos espíritus que aparecen en los relatos de Bessie"
Asimismo, se puede ver el sentimiento de justicia continuamente, especialmente en este momento, donde la niña afirma que aquel castigo no es justo debido a que su comportamiento no ha sido malo. Me ha gustado mucho la guerra psicológica que Jane lleva a cabo consigo misma en esta escena en todo lo que se refiere al tema de la injusticia, lo veo como el punto de inflexión de Jane: deja de ser solo una niña y descubre cuál es la verdadera y desastrosa realidad.
Los diálogos de la obra son, en su mayoría, de lo más elaborados e inteligentes, pero especialmente me han gustado mucho los de la pequeña Jane, siendo estos de lo más ingeniosos y curiosos para una niña tan pequeña. En todos ellos se aprecia una gran rebeldía y se intuye la denuncia contra los tradicionalismos que persistirá hasta el final de la obra. Me gustaría destacar el siguiente diálogo en el que el señor Brocklehurst intenta que la pequeña Jane deje de ser tan rebelde y para ello recurre al infierno, dándole Jane una respuesta que sin duda da que pensar, sobre todo acerca del criterio de la niña a la hora de decidir que su comportamiento persistirá, realmente ella considera que es adecuado.
"—¿Y te gustaría caer en ese abismo y arder en él por toda la eternidad?
—No, señor.
—¿Qué debes hacer para evitarlo?
[...]
—Procurar estar bien de salud y no morirme."
A pesar de que esta etapa le sirve a la niña para descubrirse a sí misma, no todo es perfecto y vive varias situaciones angustiosas que le encogen el corazón al lector. Me gustaría destacar el momento en el que el señor Brocklehurts le corta el pelo a las niñas por considerarlo demasiado voluminoso así como llamativo, desde luego es un acto con una crueldad inmensa. El contraste de las jóvenes que acompañan al clérigo, vestidas de tal forma que llamarían la atención de cualquiera y con peinados extravagantes, y las pequeñas internas de Lowood que, por vivir ahí deben seguir una serie de normas relacionadas con la sencillez y austeridad, es de lo más triste. Me gustaría destacar la siguiente cita, en la que se aprecia la rebeldía y madurez de los pensamientos de Jane a pesar de su corta edad, sin duda desde el inicio se deja ver lo revolucionaria que será y las ideas tan claras que tiene. 


Comentarios
Publicar un comentario